El hotel está ubicado en una zona tranquila, a unos 10 minutos caminando de la Estación Victoria; las habitaciones están muy bien, limpias, para no fumadores así que no huele nada a tabaco, el tamaño normal y el baño con ducha más bien pequeño pero limpio. El servicio me parecio adecuado. El desayuno buffet con zumo, café, té y croissant, tostadas de pan de molde que te lo sirven ellos directamente en tu mesa, pastelillos tipo croissant, yogourt, cereales, queso, jamon york; vamos, un buen desayuno. El precio viendo la calidad del hotel me parece bueno. En general, volvería a este hotel en otra visita a Londres.
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