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El hotel está limpio, y tiene las instalaciones bastante bien cuidadas. Está muy cerca de la estación de metro, tren (DLR) y autobús. No esta en el centro de la ciudad pero su ubicación es muy buena pues tan solo está a 15 minutos en metro de las principales estaciones de metro. El desayuno es de buena calidad (huevo a la francesa, salchichas, café, leche, chocolate, bollos, croissants, yogures, mermeladas, mantequilla, pan de molde, fruta...). El personal de recepción cambia con frecuencia y ninguno de ellos habla español (ni tan siquiera hacen el esfuerzo por intentarlo). En resumen, aconsejo a todo el mundo alojarse en este hotel.
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