Las vistas desde las terrazas de la habitación magníficas, aunque una de las terrazas era compartida, por lo que la intimidad, de la habitación, era relativa. Un gran fallo para un hotel de 4* ¡¡¡ Las habitaciones no tienen frigorífico ¡¡¡, con el calor que hace en Agosto en Toledo, las noches sin algo fresco que beber son horribles y nos dijeron que la propiedad no tiene intención de instalarlos por ahora. La ubicación (Junto al Alcázar) para ver este, bien, pero el resto de la ciudad está abajo y para hacer visitas, andando, luego tienes que subir, buenas cuestas, hasta llegar al hotel.
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