Habitaciones sencillas, pero muy limpias. Los baños son un poco viejos, pero como digo, muy limpios -incluyen toallas, pero no jabón, gel, etc-. Nada ruidoso. El desayuno estaba genial, muy completo (zumo, yogur, pan, bollería, té/café...). El personal fue muy amable con nosotros, y aunque es cierto que al señor mayor le costaba un poco sonreír, siempre fue muy correcto con nosotros. El resto, encantadores. La piscina engaña en las fotos, en realidad es pequeña y está encerrada entre las paredes del edificio, poco espacio para las tumbonas o tomar el sol. Pero no está mal para un ratito. El bar sirve cervezas, pero cierra a las 22.30, ...
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